Mis recuerdos de Matabuena

Sábado, Julio 1964. Esa noche había dormido en una casa de madera en la sierra, en la sociedad belga de los pinares del Paular. Me disponía a salir hacia Matabuena, camino de la carretera de Burgos, ya que el puerto de Lozoya en la vertiente de Segovia no estaba asfaltado, en busca de una guapísima chica que había conocido meses atrás.

A mi llegada a Matabuena paré mi vespa a preguntar a dos que estaban lavando en la charca, María Josefa y Patrocinio, exclamando María: «¡Anda!, si es el chico que sale con mi hermana Teófila». Aparqué y vi a mi chica asomada en el balcón.
Seguidamente fui a refrescarme a los bares del Sr. Bonifacio y de Lorenzo, preguntando a Paquita si se podía comer, comiéndome un cuarto de asado con vino del pellejo.
Al atardecer fui en busca de una posada, por Pradena, Cerezo de Abajo y Pedraza, no encontrando.
Teófila y yo subimos a la plaza y conocimos a los tíos; Juanete y Jacinta mujer bondadosa e inteligente, a las primas Carmen y Encarna, niña inquieta ésta. Los tíos nos obsequiaron con la merienda.
Al anochecer empezaban las fiestas y fui a sentarme al lado Sr. Juan el Zapatero, hombre honesto y maravilloso del que ya nunca más perdí su favor, al acompañarle en esas charlas tan amenas, conociendo a su mujer Agapita, prudente, callada y observadora.
De madrugada al bajar al bar de Lorenzo, se oyeron voces: » ¡Al pilón! » pero Pedro, hijo de Antonia la Sacristana gritó: «¡Dejad a Joaquín!»
Mi primera noche en Matabuena dormí en casa de la Sra. Antonia en su portada, encima de un colchón. Esa noche dormimos la familia de Pedro y los músicos, no cogía ni uno más.
Muchas gracias a todos por recordar aquel día tan maravilloso. GRACIAS.

Joaquin Carballido Rodriguez